Los inicios del yoga: los Yoga Sutras

Los Yoga Sutras conforman el texto más importante sobre yoga, siendo el primero en tratar al yoga como una disciplina. En él se propone un método por estadios o etapas para conseguir realizar enteramente su práctica, acompañado de una base filosófica, consejos e indicaciones. Muchas de las escuelas de yoga que se pueden encontrar hoy día están influenciadas directa o indirectamente por este texto.

Historia y contexto del yoga

yoga-sutras

La primera referencia conocida al yoga se realiza en los Vedas (año 1500 a.C.), un conjunto de escrituras sagradas que constituyen la base de la religión de la India. Al final de cada Veda se encuentran los Upanishads, unos textos que hacen referencia al yoga y a sus técnicas.

Durante milenios, las técnicas del yoga se fueron desarrollando mediante su práctica, siendo ese conocimiento transmitido de maestro a discípulo. El maestro Patañjali (siglo IV-II a.C. aproximadamente) recopiló todo ese conocimiento existente sobre el yoga en los Yoga Sutras, el primer texto que expuso y trató al yoga como una ciencia. Sistematizó ese conocimiento en 196 sutras, sentencias breves que se proponen como regla o fórmula. Podemos poner como ejemplo el segundo sutra, en que el autor nos presenta una definición del yoga:

योगश्चित्तवृत्तिनिरोध
yoga cittavrtti nirodha
El yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente

Al yoga introducido por Patañjali se le conoce frecuentemente como raja yoga o yoga clásico, donde Raja significa «rey», y raja yoga implica un pleno dominio del propio ser o de uno mismo. Sin embargo, Patañjali se refiere al yoga en su texto como ashtanga yoga, el yoga de los ocho estadios (o miembros), los cuales son descritos en el segundo y tercer capítulo de los Yoga Sutras y cubren todo el camino del yogui hasta la liberación.

Aunque durante siglos hubo una corriente de yoga ateo, en el yoga de Patanjali existe un estado Ishvara de la realidad última o Dios (que también podríamos llamar conciencia pura o espíritu universal), en el que el yogui devocional puede concentrarse como soporte de meditación.

Los capítulos de los Yoga Sutras

El texto se divide en cuatro capítulos (pada):

Samadhi pada: Forman parte de este capítulo los primeros 51 sutras. Samadhi (o concentración) hace referencia al estado de dicha en que el yogui está en unión con Dios o con lo absoluto. Este capítulo empieza indicando qué es el yoga.

Sadhana pada: Consta de los siguientes 55 sutras. Sadhana significa «práctica» en sánscrito. Se señalan herramientas de la atención para ir minando los bloqueos de la mente que nos impiden conectar con la conciencia pura. Patañjali describe dos formas de yoga: kriya yoga (o yoga de acción, también llamado karma yoga) y el ashtanga yoga, del que presenta los cinco primeros estadios y de los que daremos una descripción más adelante.

Vibhuti pada: «Capítulo del progreso», está formado por los próximos 56 sutras. Se describen los 3 últimos estadios y se enumeran los distintos poderes (llamados siddhis) con que se encuentra el yogui en su búsqueda, junto a advertencias sobre ellos.

Kaivalya pada: Se compone de 34 sutras. Kaivalya se utiliza con el mismo significado que moksha (liberación), el objetivo último del yoga. En este capítulo se describe cómo la mente se construye y bloquea al ser fundamental, así como el proceso de liberación.

Si tenéis interés en una descripción más completa de los capítulos, os recomendamos un resumen de los Yoga Sutras o el listado completo, ambos en castellano.

Los ocho estadios del yoga

Las ocho fases o estadios del yoga vienen explicados en el segundo y tercer capítulo de los Yoga Sutras:

  1. Yama o disciplinas éticas universales: Son los grandes mandamientos que trascienden toda creencia, país, edad y época. Constituyen las reglas de moralidad para la sociedad y el individuo. Son cinco: ahimsa (no violencia), satya (no mentir), asteya (no robar), brahmacharya (vida sexual equilirada) y aparigraha (no codiciar).
  2. Niyama o normas de conducta y disciplina individual: Son cinco: saucha (pureza de cuerpo, pensamiento y palabra), santosa (contento o satisfacción plena), tapas (esfuerzo correcto), svadhyaya (estudio e investigación de la realidad y uno mismo) e Ishvara pranidhana (pensamiento dirigido a Dios para los creyentes).
  3. Asana o postura: Las asanas aseguran un físico fuerte y elástico, sin exceso de músculo, manteniendo al cuerpo libre de enfermedades. Reducen el cansancio, calman los nervios y, lo más importante, entrenan y disciplinan la mente.
  4. Pranayama o control de la respiración: Prana significa «aliento», «respiración», «vida»; es la ciencia de la respiración, y con ella se fortalece el sistema respiratorio, se calma el sistema nervioso y se calman las ansias, silenciando la mente y pacificando las emociones.
  5. Pratyahara o control de los sentidos: El yogui se entrena en orientar los sentidos hacia el interior en lugar de ser arrastrados por los objetos exteriores. El yogui interioriza su mente y la vuelve y la conduce a su fuente de quietud.
  6. Dharana o concentración: El yogui se entrena en la concentración en un solo punto o en una labor, en la que está completamente absorto. Se logra la unidireccionalidad mental, manteniendo una atención consciente y canalizada.
  7. Dhyana o meditación: El cuerpo, aliento, sentidos, mente, razón y «ego» se mantienen integrados en el objeto de contemplación. Se penetra el soporte de la concentración y se rescata su esencia, viajando más allá de sujeto, objeto y objeto de concentración y despertando estados superiores de consciencia.
  8. Samadhi: Constituye el final del camino, en el que el practicante se hace uno con el objeto de su meditación y mora en el propio ser.

Podemos clasificar los ocho estadios en tres partes: la búsqueda exterior, la búsqueda interior y la búsqueda del alma:

  • Yama y niyama conforman las disciplinas éticas, tanto externas como internas, y sirven para controlar las pasiones y emociones del yogui, manteniéndolo en armonía con las personas de su entorno. Son prescripciones generales que sirven para mejorar la conducta, basadas en el principio de que todos los seres desean la felicidad y evitan el sufrimiento. Las asanas mantienen el cuerpo sano, fuerte y en armonía con la naturaleza. Estos tres primeros estadios constituyen la búsqueda exterior.
  • Pranayama y pratyahara enseñan a regular la respiración y controlar los sentidos, y así tener un mayor dominio de la mente. Corresponden a la búsqueda interior.
  • Dharana, dhyana y samadhi, llamados conjuntamente samyama, conducen al yogui hasta lo más recóndito de su ser. Estos estadios se corresponden a la búsqueda del alma.

El yogui, a través de estos estadios, y a través de una práctica esforzada y perseverante, va teniendo experiencias que le permiten modificar la conciencia e ir disipando la ignorancia. De este modo se llega a un estado que ya no requiere de ningún soporte y en el que se establece un reconocimiento directo del propio ser, en el que el sufrimiento, ignorancia, apego y aversión son liberados.

Fuentes:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *