Adiós, B. K. S. Iyengar

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B. K. S. Iyengar

El maestro B. K. S. Iyengar.

Que el cambio es inevitable es una obviedad que con frecuencia nos negamos a aceptar. Así es la mente.

En el plano del yoga, la lucha contra este inmovilismo se produce en el instante. Puede parecer paradójico, pero mientras la mente se mueve (atrás y adelante en el tiempo), a su vez pierde la cualidad de estar fresca en el momento presente, se aferra a las experiencias que le dictan la imaginación y la memoria y es reacia a aceptar el cambio, quedando atrapada en el inmovilismo, en esa zona de confort donde creemos que está todo bajo control. No en vano, confundimos el presente y el futuro cuando pensamos «hoy no me apetece, mañana me esforzaré más» y el pasado con el presente con el «si ya me esforcé ayer, hoy viviré de las rentas».

Como decía, el cambio es inevitable y a sus 95 años (96 según el cómputo indio) el cambio le sobrevino a nuestro querido maestro B. K. S. Iyengar.

Iyengar (14 de diciembre de 1918 — 20 de agosto de 2014) trabajó el yoga en cada instante, desde los 15 años en que empezó a practicar, casi podríamos decir por prescripción médica (era débil y enfermizo), dedicando hasta 10 o 12 horas diarias, hasta sus últimos días en el hospital, donde aún seguía practicando. Su método no es otra cosa que la interpretación del yoga de Patañjali, el yoga clásico recogido por escrito en un puñado de sutras, e imprimado por la experiencia de su propia práctica. ¡Y qué frescura! Podía haber hecho utthita trikonasana unas 30 000 veces, que cada día era una postura nueva.

El yoga propone el lento, constante y difícil trabajo de domar a la mente para que viva en el momento presente, que es donde reside nuestro mayor potencial como individuos. El maestro Iyengar entregó su vida a extraer este potencial de sí mismo y de los cientos de miles de alumnos a los que, directa o indirectamente, ha llevado de la mano en este difícil camino.

¡Cientos de miles de alumnos! De muy pocos maestros se puede decir tal cosa. Sin duda la sombra de B. K. S. Iyengar se alargará por muchos, muchos años, máxime si tenemos en cuenta la dedicación que puso en que los profesores de su método transmitieran la enseñanza lo más fielmente posible a las mismas fuentes de las que él bebía.

Tomando aquella cita anónima (probablemente derivada de unas palabras de Bill Gates):

La gente sobreestima lo que puede hacer en un día y subestima lo que es capaz de hacer en toda su vida.

Sirva la vida de B. K. S. Iyengar para ilustrar estas palabras.

HARI OM TAT SAT

Fuente de la imagen: Mutt Lunker


PD: La noticia en The Times of India: Yoga guru BKS Iyengar passes away

5 septiembre, 2014 |

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